La psicoterapia familiar es un método de tratamiento psicológico en el que se interviene sobre el grupo familiar en su conjunto. No se trabaja sobre la persona individual sino que se entiende a la familia como un todo orgánico. Este servicio psicológico puede ayudar a mejorar las relaciones con la pareja, hijos u otros miembros de la familia. Puede incluir a todos los miembros de la familia o solo a los interesados en participar.

Motivos por los que acudir a terapia familiar

Cada familia es una galaxia entera, compuesta por los diversos mundos que son sus miembros. La forma de relacionarse, comunicarse o los problemas que pueden aparecer son infinitos. Sin embargo, las siguientes circunstancias deben alertarnos sobre la necesidad de consultar con un profesional:

  • Si se produce un importante deterioro en las relaciones interpersonales: «Ya no sabemos hablarnos sin gritar.» «Nos es imposible hablar con nuestra hija.» «Las faltas de respeto son constantes.» «Perdemos los nervios y hemos llegado a las manos.»
  • Ante adicciones o diagnósticos de salud mental: cuando uno de los miembros de la familia sufre una adicción o es diagnosticado, por ejemplo, de esquizofrenia o trastorno psicótico, anorexia, bulimia, trastornos de personalidad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno bipolar, etc.
  • Enfermedades congénitas o de larga duración: nacimiento de un hijo con problemas psicológicos o físicos, procesos oncológicos, invalidez, etc.
  • Si ocurren cambios importantes que afectan negativamente: apuros económicos, pérdida de trabajo, nacimiento de nuevos miembros que sean vividos con rechazo o como problema, separaciones o divorcios, etc.
  • Experiencias traumáticas familiares: fallecimiento de uno de los miembros, duelo patológico, atracos en el hogar, violaciones o abusos a uno de los miembros, violencia de género, familiar, etc.

Objetivos de una psicoterapia familiar

El objetivo de esta terapia es identificar los síntomas que afectan al entorno familiar y a sus miembros para descubrir las dinámicas destructivas que se mantienen y trabajar para crear una nueva forma de relacionarse.

Por ejemplo, imaginemos que uno de nuestros hijos tiene depresión. Ya es mayor de edad y sin embargo vive en casa. No se comunica mucho con los demás, ha dejado los estudios y dice no poder trabajar. La idea que teníamos de la depresión dista mucho de la persona que tenemos en casa. Nunca le ha faltado de nada y, lo que empezó con distanciamiento, pereza por estudiar y pocas ganas de salir, ahora es una enorme brecha que no conseguimos salvar. No entendemos lo que le ocurre. No sabemos cómo ayudarle. El médico de cabecera nos dice que tengamos paciencia y el psiquiatra que le regula la medicación que no le agobiemos. Mientras tanto, nosotros pasamos de la comprensión a la frustración por días.

En la terapia familiar se podrán descubrir y expresar todas estas emociones, se ayudará a entender la enfermedad, se abrirán vías de comunicación, se podrán compartir las necesidades de cada miembro de la familia y llegar a compromisos que faciliten la situación. Mientras el hijo acude a su terapia individual, la familia entera trabaja para que todos los esfuerzos vayan en la misma dirección, para facilitar la recuperación del hijo y para que, en el tiempo que dura este proceso, no se dañen las relaciones interfamiliares.

A tener en cuenta sobre la terapia familiar

Las sesiones pueden ser semanales o quincenales, según lo valore el profesional y se acuerde entre todos.

La psicoterapia familiar suele ser de duración breve o media (unos seis meses) ya que se focaliza en una circunstancia o problema muy concreto. No es incompatible con realizar psicoterapia individual, ya que pueden aparecer problemáticas personales que no sean abarcables en la terapia familiar.

El psicólogo guiará durante este proceso y ayudará a identificar los roles que tiene cada uno dentro de la familia, sus fortalezas, los cuidados y atenciones que se procuran y las necesidades no cubiertas que tiene la familia a nivel afectivo.

Este modelo de intervención no resuelve automáticamente los conflictos familiares pero proporciona estrategias y conocimientos para hacer frente a situaciones difíciles de manera más eficaz.

En EnMente Psicólogos apostamos por tratamientos integrales. Nuestra experiencia avala que realizar psicoterapia familiar en casos de adicciones o diagnósticos de salud mental es fundamental para la recuperación del paciente y una importante ayuda para el resto de miembros de la familia.

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