Los dolores de espalda son la causa más frecuente por la que los pacientes acuden a la consulta del fisioterapeuta, siendo más comunes los dolores cervicales y lumbares.

Qué genera los dolores lumbares

La región cervical suele ser la víctima de la columna vertebral. Por una parte, los bloqueos en la parte dorsal (en la zona inmediatamente inferior) hacen que la zona cervical deba compensar la falta de movimiento. Y, por otra parte, la necesidad en el día a día de mover la cabeza para relacionarnos con el medio que nos rodea (girar la cabeza, mover los ojos, abrir y cerrar la boca…) supone que forcemos constantemente estructuras ya doloridas o dañadas.

La región lumbar también sufre a diario: tiene la labor de estabilizar el resto del tronco y tiene que aguantar el peso del  mismo. Si mantenemos una buena musculatura abdominal  y lumbar aliviaremos la presión sobre esta zona de la espalda. Podríamos decir que la columna lumbar actúa como las raíces de un árbol, si estas no están sanas y fuertes, el tronco y las ramas que salen, crecen y ascienden  (la columna dorsal, cervical y la cabeza) tampoco lo estarán. 

Si no cuidamos y fortalecemos la región lumbar tenemos asegurados ciertos dolores y una dificultad de movimiento fluido.

En cualquiera de los casos, el origen de los dolores lumbares pueden ser muchos y muy variados ya que además influyen muchos factores (sexo, edad, índice de masa corporal, niveles de estrés, puesto de trabajo, deporte…).

Tu fisioterapeuta te ayudará a entender y corregir por qué te duele a ti.

La ansiedad y los dolores de espalda

Se sabe que los trastornos psicológicos son causa de cronificación de la lumbalgia. En varios estudios se ha recogido la relación entre dolor lumbar crónico y trastornos de ansiedad, ambos muy frecuentes en la sociedad en la que vivimos.

  • Se ha observado un aumento de la ansiedad en pacientes con dolor crónico que tienen un incremento de la percepción del dolor, complicando más el tratamiento de los pacientes con lumbalgia crónica. 
  • Otros estudios argumentan esta relación a través del insomnio ya que los pacientes con un dolor crónico tienen mayor dificultad para conciliar el sueño. Aparece dificultad o imposibilidad para buscar una postura cómoda para dormir o aparición de dolor tras unas horas en una misma postura que desencadena cuadros de ansiedad y depresión. 

Al combinarse la lumbalgia con otro tipo de trastornos aumentan la probabilidad de ansiedad, depresión y aparición del miedo. Este miedo se produce ante ciertas situaciones que puedan generar dolor (muy común entre los pacientes con lumbalgia crónica), demostrando la existencia de una gran relación entre el dolor y el miedo a la aparición del mismo.

Gracias a diversos estudios, se ha comprobado la eficacia de tratamientos combinados de fisioterapia y psicología para el alivio del dolor y de la ansiedad recordando, una vez más, la importancia del abordaje multidisciplinar.

 

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