Hay infinitas situaciones que pueden llevar a una pareja a separarse pero es difícil que una ruptura sea cordial.

Los motivos que llevan a las personas a distanciarse y el dolor de no sentirse más querido o elegido dificultan que, en el momento de separarse, se pueda mantener la comunicación y cordialidad que había antes.

Aunque pensemos que conocemos perfectamente a la persona con la que hemos estado durante los últimos años de la vida, con el que hemos construido un proyecto de vida, una ruptura siempre transforma. Aparecen sentimientos inesperados en uno mismo y actitudes sorprendentes en el otro.

¿Cómo puede ayudarme un psicólogo en mi divorcio?

Separarse afecta a todos los ámbitos de la vida: implica un cambio de estatus económico, en ocasiones de lugar de residencia, genera inestabilidad emocional, afecta a la autoestima, al estado de ánimo, puede implicar pérdida de amigos o de grupos de pertenencia.

En resumen, separarse de la pareja supone un cambio global con poco margen de adaptación.

Es frecuente que sentirse triste, perdido o ansioso; sin embargo, hemos de prestar especial atención si estos sentimientos no se calman o apaciguan con el paso del tiempo o si, desde el primer momento, sentimos que la situación nos desborda y no sabemos cómo afrontarla.

También es muy frecuente la sensación de embotamiento o extrañeza de uno mismo («¿Cómo he llegado a esta situación?» «¿Por qué no lo vi venir?»), los problemas de atención, molestias gastrointestinales, dolores de cabeza, alteraciones del sueño, olvidos o despistes y que se resienta la autoestima.

¿Cómo afecta el divorcio a mis hijos?

En caso de tener hijos en común la situación se vuelve mucho más complicada y el impacto de la misma se multiplica.

Es importante tener en cuenta las separaciones en sí no son traumáticas para ellos, son un cambio que genera estrés y requiere tiempos de adaptación. Lo que sí es problemático es el desarrollo de esa separación, que los hijos sean testigos de los conflictos entre los padres, que se les use como forma de presionar, como mensajeros o que se les intente poner en contra del otro.

Es muy importante comunicar la decisión de separarse de forma conjunta y calmada. Priorizar siempre el bienestar y la estabilidad de los hijos por encima de las diferencias entre la pareja y estar atentos a los cambios que puedan manifestar (alteraciones en su conducta, disminución del rendimiento académico, irascibilidad, volverse más callados o retraídos de lo normal, que pierdan interés por cosas que antes le gustaban, etc.)

El psicólogo te ayudará a manejar este momento de crisis para que tenga el menor impacto posible, a comprender qué te ha llevado a esta situación y a tratar de no repetir ciertas tendencias en tus futuras relaciones.

En EnMente también contamos con psicólogos infantiles especialistas en este tipo de problemáticas y con un despacho de abogados de familia de referencia.

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