¿Qué es la higiene postural y para qué sirve?

La higiene postural se refiere al mantenimiento de buenas posturas con el fin de preservar el cuerpo y su bienestar. En el diccionario «higiene» se define como «parte de la medicina que tiene por objeto la conservación de la salud y la prevención de enfermedades». Por tanto, hablar de «cuidar la higiene postural» tiene todo el sentido si tenemos en cuenta lo que afecta la postura a nuestra salud.

Pasar mucho tiempo en la misma postura, sea la que sea, no es bueno y tiene diversas consecuencias a corto, medio y largo plazo:

  1. Fatiga. Los músculos no se utilizan de forma eficiente y, por lo tanto, el cuerpo necesita más energía para moverse después.
  2. Dolores y molestias asociadas a las malas posturas que producen sobre esfuerzo muscular y aumentan su tensión.
  3. Huesos y articulaciones desalineados que incrementan también la tensión de los ligamentos y estructuras cercanas.
  4. Distribución incorrecta de las cargas sobre las articulaciones, generando un exceso de trabajo de las mismas y llegando a producir dolor.

Es importante ser conscientes de que la cantidad de ejercicio físico que realizamos tiene un efecto directo en nuestra postura. Tanto la falta de ejercicio como los ejercicios mal ejecutados implican poca fuerza en nuestros músculos estabilizadores de tronco: el abdomen y la espalda principalmente. Estos músculos deben estar suficientemente fortalecidos para que podamos mantener el tronco erguido. También son importantes para que exista una línea recta entre los hombros y los huesos de las caderas, la cabeza sobre los hombros y la barbilla ligeramente hacia dentro.

La falta de fuerza o tono en el abdomen y la espalda supone una desalineación de las estructuras corporales que termina degenerando en dolor y una gran variedad de patologías.

Nos encontramos aquí con el siguiente círculo vicioso: al tener poca fuerza en los músculos estabilizadores perdemos las buenas posturas. Se producen acortamientos y tensiones musculares que generan nuevas, malas y viciadas posturas donde el cuerpo se encuentra cómodo. Para cuando queremos volver a la postura ideal del principio ya no somos capaces por los dolores y la sensación incómoda y poco natural que sentimos. En definitiva, seguimos con malas posturas que suponen más daño muscular y articular y terminan en una patología.

La fisioterapeuta de EnMente puede enseñarte a cuidar la higiene postural.

¿Cuáles son los hábitos posturales?

Mantener una buena postura debe ser siempre cómodo y natural pero para llegar a ella se deben trabajar muchos aspectos:

  1. Realizar actividad física varios días a la semana para fortalecer los músculos estabilizadores: abdomen y espalda principalmente.
  2. Estirar durante el día las estructuras especialmente vulnerables como son el cuello y los hombros.
  3. Aprender buenos hábitos de higiene postural.
  4. Ajustar bien nuestro cuerpo a la situación en la que nos encontramos con más frecuencia (sentados frente al ordenador, de pie cambiando el peso sobre los pies y caderas, manteniendo la cabeza erguida, etc.). 
  5. Tener bien graduada la vista para no forzar los músculos oculares y obligar a su vez a la cabeza a desalinearse para enfocar constantemente bien los objetos.

La mayoría de personas no se detienen a analizar su postura corporal habitual y es frecuente que solo se lo planteen en la primera consulta con su fisioterapeuta o entrenador personal. Por ello es importante remarcar que cuando ya tienes dolores constantes y patologías no es el momento de reeducar la postura ni es suficiente con hacer ejercicio.

Tener dolor muscular o molestias todas las semanas es un indicador claro de que es momento de acudir a un fisioterapeuta. Ayudará a tu cuerpo a relajarse para que empieces el camino hacia una buena higiene postural por medio de los ejercicios, estiramientos y recomendaciones que te paute.

Tu postura también se cuida. Tenlo EnMente

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