Voy por la calle y, de repente, empiezo a sentir ahogo. Noto el corazón a mil, que todo me da vueltas. Me empiezo a marear y creo que me voy a caer al suelo. No puedo respirar. Siento que se me va la cabeza, que me voy volver loca. La gente no lo entiende si no lo ha vivido. Es algo tan físico que crees que te vas a morir. Me siento muy incomprendido cuando los médicos le quitan importancia diciendo que es solo ansiedad.

¿Qué son los ataques de pánico?

Los ataques de pánico o las crisis de angustia se caracterizan por la aparición súbita e inesperada de un miedo intenso que alcanza una intensidad elevada en pocos minutos. Las crisis suelen durar entre 10 y 30 minutos pero la persona lo sufre tanto que lo vive como algo muy prolongado.

Síntomas de los ataques de pánico

Este enorme malestar va acompañado de fuertes síntomas físicos: palpitaciones, sudoración, mareos, dificultades respiratorias, náuseas, presión en la cabeza, inestabilidad, etc.

También aparecen los siguientes síntomas psicológicos: sensación de ser incapaz de articular palabras, pensamientos repentinos de muerte o catástrofes, miedo a perder el control o a volverse loco, percepción de irrealidad, etc.

Causas de los ataques de pánico

Se habla de dos posibles situaciones desencadenantes del primer ataque de pánico.

La primera es como consecuencia directa de una situación traumática, es decir, la persona se ha expuesto a un evento catastrófico o extremo. Ante estas circunstancias es fácil entender que se pueda desencadenar un ataque de pánico.

La segunda causa tiene que ver con un estado mantenido en el tiempo de ansiedad o largos períodos de estrés. Estamos tan familiarizados con las señales de malestar que genera la ansiedad que ya no nos parecen preocupantes. Las obviamos aunque el nivel de tensión sea más alto de lo que nuestro cuerpo puede tolerar.

Suele ocurrir que el día que bajamos la activación, por ejemplo a la hora de irnos a dormir o que nos cogemos vacaciones, el momento en que hacemos algo no frenético, repentinamente aparece con claridad la inquietud que antes desoíamos.

De golpe se precipitan todos los síntomas físicos antes mencionados. Racionalmente no podemos explicarnos tanto malestar, nos asustamos y aparecen los pensamientos incontrolables «¿Qué me pasa? ¿Me está dando un ataque al corazón? ¿Me estaré volviendo loco/a?». Todo esto desencadena en el ataque de pánico.

Consecuencias de los ataques de pánico

El factor impredecible de los ataques de pánico afecta directamente sobre la cronicidad del trastorno. El ser humano no está preparado para vivir en incertidumbre.

El temor a que vuelva a aparecer una crisis y todos los elementos que se relacionan con los ataques de pánico ya vividos (el lugar donde ocurrió, lo que llevaba puesto ese día, con quién había hablado, etc.) son susceptibles de generar ansiedad. Se desarrollan incontables conductas evitativas de todos estos elementos y la persona se va aislando.

El constante estado de alerta tiene consecuencias en la capacidad de concentración, en la memoria, en el sentimiento de autovalía y en el estado de ánimo.

¿Cómo se superan los ataques de pánico?

El tratamiento psicológico es fundamental para que no se cronifiquen los ataques de pánico (se mantengan como episodios aislados) y derive en un trastorno de ansiedad (por la frecuencia e intensidad de los ataques).

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