Desear estar en pareja es algo saludable. El ser humano es un animal social y tiene necesidades afectivas que cubrir y compartir. Lo que diferencia un amor saludable de los amores tóxicos radica en saber diferenciar la necesidad de la preferencia.

Es fundamental aprender a estar con uno mismo. Al estar solos podemos experimentar sentimientos de tristeza, nostalgia o miedo a no encontrar una pareja, pero la persona no dependiente emocional sabe disfrutar de otras facetas de su vida.

El amor de pareja es una parte fundamental en nuestro auto concepto, pero no el único. La personas que tienen otras inquietudes, disfrutan de su trabajo, fomentan aficiones, quedan con amigos… sabrán estar en pareja sin perder su individualidad y sabiendo que el compañero/a no les va a dar todo.

Las personas que sufren de apego excesivo no disfrutan de las relaciones, se enganchan en exceso y pierden su individualidad satisfactoria.

Algunos psicólogos hablan de cuatro tipos de amor dañinos o amores tóxicos y que interfieren en el bienestar propio y de la relación:

  • Amor fusional donde uno ha perdido su identidad; ya no vemos a dos personas, sino a una sola. Ambos miembros de la pareja se comportan igual, tienen las mismas opiniones, les gustan las mismas cosas… se ha perdido la diferencia. Tu autoestima puede verse gravemente afectada si sientes que tu amado/a es parte de tí.
  • Amor temeroso donde no estoy seguro de la relación (a pesar de que mi pareja me lo demuestra) y constantemente tengo miedo a que la persona me abandone o no ser suficiente para ella. Las personas con dependencia emocional suelen estar muy preocupadas por la pérdida de la relación y viven en una ansiedad continua. Embarcarse en una relación implica correr riesgos: aceptar que en el amor no hay certezas conlleva asumir la incertidumbre de no saber qué pasará.
  • El amor obsesivo implica no poder quitarse a la persona que amas de la cabeza, necesitar saber constantemente donde está y qué hace, y no poder separarse de él/ella. Es una adicción y la persona obsesionada cada vez necesita más del otro, va perdiendo su propia vida y magnifica las virtudes del amado, idealizándolo enfermizamente. Estas relaciones acaban provocando en el otro miembro de la pareja rechazo, se sienten invadidos y culpables de no satisfacer las demandas excesivas de la pareja.
  • En el amor opresivo uno ha perdido su libertad; se siente cohibido por su pareja y ha ido dejando poco a poco de expresarse y posicionarse, por lo que la relación se vuelve totalmente asimétrica. En este tipo de relaciones, normalmente un miembro es el dominante y quiere imponer su criterio no respetando que el otro tenga sus propios amigos, actividades o preferencias, gustos y opiniones personales.

Si no te sientes identificado con los tipos de relación comentados anteriormente, te damos algunas claves más concretas para reflexionar sobre si sufres dependencia emocional:

¿Tu bienestar es la consecuencia de que tu pareja esté bien? ¿Qué pasa cuando tu pareja está enfadado, triste o preocupado? ¿Empatizas con él y le apoyas o lo vives como si te estuviera pasando a tí?

¿Tu felicidad se centra en una sola persona y sientes que tienes pocas cosas en tu vida que disfrutas sin él/ella?

¿Sueles sentir culpa cuando haces cosas sin tu pareja y temes que se moleste por ello ?

¿Evitas los conflictos con tu pareja por miedo al enfrentamiento, a que la relación se estropee o que tu pareja se desenamore?

¿Priorizas lo que el otro quiere y siempre tu deseo queda en segundo lugar?

Si piensas en tu relación, ¿te genera más ansiedad que tranquilidad?

Un amor saludable consiste en tomar las riendas de la propia autonomía emocional junto a tu pareja, que cada uno disfrute de su espacio en esta vida con respeto, sin ataduras que anulen el desarrollo de la personalidad.

Si tu relación te está pasando factura, si empiezas a darte cuenta de que tienes dependiencia emocional pero no sabes qué hacer al respecto, consulta con tu psicólogo en Madrid.

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